Día Mundial del Trastorno Afectivo Bipolar
CUANDO EL ESTADO DE ÁNIMO SE VUELVE EXTREMO
Algunos datos y cifras…
- Según la OMS, esta afección mental es la sexta causa de discapacidad a nivel global, con más de 60 millones de personas que la sufren en todo el mundo.
- Es una de las principales enfermedades que causan discapacidad y es la menos entendida.
- Las mujeres pueden desarrollar los síntomas mucho más rápido, así como tener mayor número de episodios emocionales. No obstante, la enfermedad afecta a ambos sexos por igual.
- En Colombia se calcula que cerca de dos millones de personas padecen esta enfermedad
- Asmet salud EPS a corte de diciembre de 2022, reportó un total de 1186 usuarios con diagnóstico de trastorno bipolar, el 58,85% 698 casos pertenecen al género femenino y el 41,15% 488 casos al género masculino los tres departamentos que concentran la mayor cantidad de usuarios son: Caldas (218 casos), Caquetá (200 casos) y Risaralda (171 casos).
¿Qué es el trastorno bipolar?
Es una afección mental crónica, episódica y recurrente conocida antiguamente como enfermedad maniaco-depresiva. La persona que sufre trastorno bipolar pierde el control sobre su estado de ánimo y éste tiende a cambiar de forma brusca y extrema y puede tener episodios que van desde la euforia (manía) es decir sentirse muy feliz, con mucha energía, o irritable, a pasar a estar triste y deprimido, sin que esto se relacione con un factor determinado como un problema familiar, laboral o social.
¿Qué lo causa?
Se desconoce la causa exacta del trastorno bipolar, pero este puede deberse a varios factores, entre ellos:
Estructura y función del cerebro: Algunos estudios han revelado que las personas con este trastorno tienen una estructura y funcionamiento diferente a los que no tienen este trastorno
Genética. El trastorno bipolar es más frecuente en personas que tienen un familiar de primer grado (como hermanos o padres) con esta enfermedad.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer trastorno bipolar o que pueden actuar como desencadenantes del primer episodio son:
- Tener un pariente consanguíneo (como padre o hermano) con trastorno bipolar
- Períodos de mucho estrés, como la muerte de un ser querido u otras experiencias traumáticas
- Abuso de alcohol o de drogas
¿Cuáles son los síntomas y señales de alerta?
Los síntomas del trastorno bipolar dependen del episodio que se presente: maníaco, depresivo o mixto; cada episodio ocasiona síntomas que duran entre una o dos semanas o más y pueden ocurrir en raras ocasiones o muchas veces por año. Los siguientes son síntomas de alerta del trastorno bipolar:
Síntomas del episodio maníaco: Sentirse muy optimista, animado, eufórico, o bien, extremadamente irritable o sensible; actuar y pensar más rápido de lo acostumbrado; no tener necesidad de dormir; hablar muy rápido sobre muchas cosas diferentes; tener un apetito excesivo por la comida, bebida, sexo u otras actividades placenteras; pensar que puede hacer muchas cosas a la vez sin cansarse y sentirse importante, talentoso o poderoso.
Síntomas del episodio depresivo: Sentirse decaído, triste o ansioso; más lento o inquieto; tener problemas para concentrarse o tomar decisiones; dificultad para conciliar el sueño, despertarse muy temprano o dormir demasiado; hablar despacio, sentir que no hay nada que decir u olvidar muchas cosas; perder el interés en casi todas las actividades, incapacidad para hacer hasta cosas sencillas; sentirse sin esperanza o que no tiene valor y pensar o tratar de quitarse la vida (suicidio).
Episodio mixto: se presentan síntomas maniacos y depresivos a la vez.
Este trastorno puede ocurrir simultáneo a otro tipo de enfermedades mentales tales como la psicosis (Se caracteriza por una total desconexión de la realidad y los síntomas más frecuentes son las ideas delirantes y las alucinaciones), trastornos de ansiedad y de déficit de atención con hiperactividad; uso nocivo de drogas y alcohol y trastornos de la alimentación.
¿Cuantos tipos de trastorno bipolar existen?
El trastorno bipolar puede clasificarse en tres tipos, cada uno presentará cambios evidentes en el estado de ánimo, energía y los niveles de actividad.
Trastorno bipolar tipo I: Presenta episodios maníacos que duran al menos siete días, estos pueden ser de mucha intensidad y el paciente puede requerir hospitalización. Este tipo de trastorno también produce episodios depresivos separados, que suelen durar al menos dos semanas, también existe la posibilidad que ocurran episodios de alteraciones en el estado de ánimo con características mixtas simultáneas.
Trastorno bipolar tipo II: En este tipo de trastorno se presentan patrones de episodios depresivos y episodios hipomaníacos, pero no tan extremos como los del tipo I.
Trastorno ciclotímico: La persona presenta síntomas hipomaníacos (se distinguen de la manía en que no hay delirios o alucinaciones y la persona es funcional) y depresivos persistentes que no son tan intensos ni duran lo suficiente como para calificarlos como episodios. Estos síntomas ocurren al menos dos años en los adultos y un año en las y los niños y adolescentes.
Diagnóstico:
El diagnóstico del trastorno bipolar lo realiza el psiquiatra y lo hace a través de una evaluación psiquiátrica, un examen físico completo y pruebas médicas para descartar otras enfermedades.
En ocasiones los síntomas del trastorno bipolar se parecen al de otras enfermedades por lo que algunas veces no se diagnostique correctamente y personas que vivan con este trastorno no sepan que lo padecen.
Tratamiento:
Aunque el trastorno bipolar es una afección de por vida, se pueden controlar los cambios en el estado de ánimo y otros síntomas siguiendo un plan de tratamiento, el cual consiste en la toma de medicamentos, psicoterapia o una combinación de tratamientos, cuyo propósito es estabilizar el estado de ánimo manifestado en las fases agudas y prevenir que se vuelvan a presentar. Estos tienen que ser para toda la vida.
Prevención:
La enfermedad bipolar no puede prevenirse, aunque se pueden controlar los síntomas con el tratamiento adecuado.
¿Qué hacer ante la sospecha de este trastorno?
Como muy probablemente la persona que presente síntomas sospechosos no logre identificar algún problema, es esencial que el familiar o persona cercana reconozca que algo no anda bien, ante lo cual deberá llevar a la persona inmediatamente al médico para que se le controlen los síntomas y dar el manejo requerido.
Convivir con trastorno bipolar.
Pese a que el trastorno bipolar es una afección crónica, es posible llevar una vida plena, y tener la enfermedad compensada, para lo cual se deben tener en cuenta las siguientes pautas de autocuidado:
Auto observarse: eso significa que la persona deberá aprender a identificar tempranamente síntomas sospechosos; prestar especial atención al sueño; muy a menudo, la sensación de “no necesito dormir” es la primera señal de una recaída, también es importante fijarse en cambios en los estados de ánimo por ejemplo si se está más feliz o triste de lo habitual, igualmente recordar o preguntar los síntomas que se han tenido antes de un episodio para estar pendiente en caso de que vuelvan a presentarse
Descansar cada día entre 8 y 9 horas: el descanso es fundamental para evitar una recaída, dormir menos está asociado a desarrollo de fases maniacas, mientras que dormir más de 10 horas se asocia a episodios de depresión.
No negar la enfermedad: La negación de la enfermedad no hace más que agravarla, pues no ser consiente que se deben hacer ciertos cambios en las actividades, como tomar medicamentos diariamente o asistir a controles regulares, hace que sea más probable generar recaída. Esto no significa que la persona deba identificarse con la enfermedad, en lugar de decir "soy bipolar", di "tengo trastorno bipolar". Puedes estar reacio a admitir que necesitas un tratamiento. No permitas que el miedo a ser etiquetado con una enfermedad mental te impida buscar ayuda. El tratamiento puede brindar alivio al identificar lo que está mal y reducir los síntomas que interfieren con tu trabajo y tu vida personal.
Manejar el estrés: mantener una rutina de ejercicio físico, especialmente vigorosos, pasatiempos y practicar alguna terapia de relajación, son útiles para mantener la mente tranquila.
Escuchar a personas de confianza. Buscar, entre los familiares o amigos, a alguien que pueda actuar como punto de referencia. Normalmente, aquellas personas que conviven con personas con trastorno bipolar pueden detectar el inicio de una descompensación más claramente. Comentarios del tipo “últimamente te veo un poco extraño” o “te comportas de un modo distinto” han de servir para tomar conciencia de que, quizás, se está iniciando una recaída. En este caso, es aconsejable visitar al psiquiatra.
Seguir adecuadas rutinas: mantener hábitos a la hora de dormir, comer saludablemente, y otras actividades cotidianas, es básica para mantenerse compensado.
No consumir sustancias psicoactivas: el consumo de determinadas sustancias, sean ilegales o legales (cigarrillo, alcohol), son dañinas para todas las personas, estas pueden complicar el estado de salud y desencadenar las crisis de la enfermedad.
Ser adherente al tratamiento: esto significa seguir todas las indicaciones que dan los profesionales en salud, tomar correctamente la medicación, a dosis y horarios estipulados, no reducirla ni suspenderla sin orden médica, mencionarle al médico todos síntomas y la forma en la que se siente, asistir a las citas de control, y seguir todas las recomendaciones, esto es especialmente importante, así se sienta bien, ser adherente al tratamiento es lo que le permitirá tener la enfermedad compensada, evitando las recaídas. Recuerde que este trastorno no tiene cura, pero si es posible tenerlo controlado.
Pautas para el cuidador: El trastorno bipolar (TB) no sólo afecta al paciente que lo padece sino también a las personas con las que convive, quienes no sólo sufren las consecuencias de la enfermedad, sino que acaban adoptando la función de cuidadores ellos se convertirán en la principal red de apoyo, estarán encargados de ayudar a reconocer los síntomas de la depresión o la manía tempranamente y prevenir algunas de sus consecuencias, a recordar y supervisar la toma de los medicamentos, estar pendientes de las citas de control, y en momentos en los que se presenten las crisis, acompañarlos, llevarlos al médico, entre otras.
También cabe resaltar que cuidar a otra persona puede llegar a ser frustrante, agotador, y en ocasiones pueda tener ansiedad, miedo o incertidumbre por lo que cuidar de sí mismo también debe ser una meta diaria, por esto se recomienda:
Siga involucrado en sus actividades, tales como su carrera profesional, pasatiempos y amigos. Para bajar los niveles de estrés, haga ejercicio, afirmaciones positivas, ejercicios de respiración profunda y otros ejercicios de relajación.
Dese tiempo para expresar su dolor. Tal vez tenga que enfrentarse a emociones como la ira, el miedo y la frustración. Después de que preste atención a sus sentimientos, podrá cuidar de sus familiares.
Hable con una persona de confianza, si está pasando por un momento difícil con sus emociones o con la relación que tiene con su familiar.
No centre su atención solamente en la persona que está en tratamiento. Recuérdese que tomará algún tiempo hasta que haya cambios.
Vencer el estigma: las enfermedades mentales traen consigo consecuencias negativas que van más allá del diagnóstico, y se refieren a la discriminación y el estigma que pesa sobre ellas, esto se debe básicamente al desconocimiento que se tiene sobre ellas, por ello para vencer el estigma sobre el trastorno bipolar es necesario:
- Permanecer informado sobre el trastorno bipolar, buscando fuentes confiables y actualizadas
- Comprender que el trastorno no define la personalidad, no hay dos personas iguales con este trastorno
- No es una enfermedad asociada a conductas violentas ni peligrosas.
- Ni la persona que presenta el trastorno ni su familia tienen la culpa de la enfermedad
- Comprender que las personas que lo padecen pueden ejercer las mismas funciones que el resto de la sociedad.


