Día Mundial de la Rabia
Cada 28 de septiembre se celebra el día mundial de lucha contra la rabia, una fecha que busca que las personas centren su atención en esta enfermedad, comprendan su gravedad, pero sobre todo conozcan la forma de prevenirla, y saber actuar frente a una exposición, pues de lo contrario, la infección sintomática provoca la muerte en todos los casos.
La rabia es una enfermedad zoonótica, es decir que se transmite entre animales y seres humanos, que está causada por el virus de la rabia, el cual afecta el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) de los animales de sangre caliente, incluido el ser humano, provocando la inflamación y en todos los casos, luego de presentar síntomas, la muerte.
Se transmite a través de una herida en la piel (así sea muy pequeña), o mucosas (ojos, nariz, boca, ano, o genitales) entran en contacto con la saliva de un animal infectado, ya sea por una mordida, arañazo, rasguño o lamedura, o si hay contacto con secreciones, tejido, o se ha recibido trasplante de órganos infectados, o también por inhalación de virus, cuando en el ambiente hay grandes concentraciones, como en las cuevas de murciélagos, o en laboratorios.
La rabia tiene dos ciclos de transmisión, uno es de tipo urbano, transmitida fundamentalmente por el perro, seguido del gato y otras mascotas, o animales de granja, como vacas, caballos cerdos, cabras, burros, y ovejas; y el otro es de tipo silvestre (selvática), propagada por animales silvestres, entre ellos, primates no humanos, zorros, grandes roedores (chigüiro o “capibara”, nutria, puercoespín, “pacas” o “lapas”), zarigüeya o “chucha”, osos, tigrillos, leones, tigres, jaguares, cuatí o “cusumbo”, marta o “perritos de monte”, murciélagos que se alimentan de sangre (hematófagos), etc.
Para tener en cuenta….
Los ratones, ratas y ardillas, pueden infectarse, pero no pueden propagar la infección, por tanto, no se consideran animales potencialmente transmisores de la rabia. Sin embargo, si pueden portar y transmitir otras enfermedades, por tanto, se debe asistir a consulta médica.
Síntomas en humanos:
Cuando el virus ingresa al cuerpo, inicialmente se multiplica en las células musculares, luego se traslada a los nervios y de ahí viaja al sistema nervioso central, causando su inflamación. La evolución clínica de la infección por el virus de la rabia se da en 4 fases, que son:
1 fase: esta fase comprende el tiempo que transcurre desde que se produce la transmisión, hasta que se produzcan los síntomas (periodo de incubación) siendo de duración variable, puede ser entre 10 días a dos meses, o prolongarse hasta uno o más años. Únicamente durante esta fase, con el tratamiento adecuado y completo, la muerte puede prevenirse. (2)
2 fase, o fase prodrómica: en esta etapa, aparecen los primeros síntomas y pueden ser muy similares a los de la gripe, como debilidad o malestar general, fiebre, dolor de cabeza, también puede provocar malestar o la sensación de punzadas o picazón en el sitio de la mordedura. Estos síntomas pueden durar entre 2 y 10 días.
3 fase o fase neurológica: esta fase puede durar entre 2 y 7 días, en ella, aparecen síntomas de afectación del sistema nervioso central, y puede adoptar dos formas: una es la rabia furiosa, en donde los enfermos presentan periodos de hiperactividad, excitabilidad, agitación, alternos con períodos de tranquilidad y lucidez, delirios, dificultad para tragar, fobia al agua y a las corrientes de aire, cambios en el estado de ánimo, confusión, inquietud , depresión, espasmos musculares, convulsiones, violencia, autolesiones, vómitos, babeo. La otra forma, es la rabia paralítica, también llamada rabia apática, que tiene una evolución más prolongada, los músculos se van paralizando gradualmente, empezando por los más cercanos al sitio de la lesión, se presenta fiebre, dolor de cabeza, y rigidez de la nuca, entumecimiento y hormigueo, pérdida de la sensibilidad en una zona del cuerpo, pérdida de la función muscular.
4 fase o fase de coma: dura entre 1 y 10 días, en las que luego de padecer cualquiera de las formas neurológicas, la persona entra en coma, y la muerte sobreviene después de un paro cardiorrespiratorio.
Síntomas en animales:
En animales los signos y síntomas que pueden darse son: cambios en el comportamiento habitual, inquietud, agresión, morder o masticar en el área de la picadura infecciosa, fiebre, timidez, irritabilidad, comportamiento inusualmente dócil, morderse o hacerse daño, sensibilidad a la luz, el tacto o el sonido, mandíbula abierta, dificultad para tragar, respiración
difícil, sonidos o movimientos con sensación de ahogo, comer artículos inusuales, ocultación en lugares oscuros, parálisis de las patas traseras, pérdida de control sobre la garganta, formación de espuma en la boca, desorientación o falta de coordinación, pérdida del apetito, debilidad, miedo al agua, temblor, pupilas dilatadas, convulsiones. Una vez inician los síntomas, la enfermedad evoluciona rápidamente y la muerte se produce en 7 o 10 días. (4)
Factores de riesgo:
Los factores que pueden aumentar el riesgo de contraer rabia comprenden los siguientes:
- Bajas coberturas de vacunación en animales domésticos o de granja.
- Residir o desplazarse a zonas rurales dispersas con presencia de animales portadores de cepas salvajes.
- Presencia o incremento de la población de murciélagos y otros animales transmisores.
- Riesgo permanente por el tipo de trabajo.
- Realización de actividades en zonas de riesgo.
- Dificultades de acceso a servicios de salud.
- Deficiente o nula educación en prevención, vigilancia y control del virus de la rabia.
Diagnóstico y tratamiento:
En Colombia el virus de la rabia se diagnostica posterior a la muerte, en donde se analiza tejido del encéfalo para detectar la presencia del virus. Es necesario que a toda persona que fallezca y que haya tenido síntomas neurológicos sin causa aparente, se les practique la prueba de laboratorio para rabia. (3)
En cuanto al tratamiento, ya se mencionó que este no es efectivo una vez inicie cualquier síntoma por leve que sea, de ahí la importancia de identificar el riesgo oportunamente, no minimizar la gravedad de la situación de una herida por más pequeña que sea, incluso si no se ve a simple vista, y actuar de la siguiente manera:
- Inmediatamente, lavar con abundante agua y jabón el sitio de la lesión provocada por el animal (preferiblemente, el que se usa para lavar ropa) o detergente, dejar enjabonada la zona afectada durante cinco minutos, enjuagar y repetir el procedimiento tres veces. Además, adicional al lavado con jabón que debe durar mínimo 15 minutos, se puede aplicar yodopovidona (isodine), amonio cuaternario, alcohol o agua oxigenada. La herida no debe cubrirse, ni tampoco debe suturarse. (3)
- No automedicarse, acudir inmediatamente a urgencias, y brindar la información correspondiente de forma honesta, esto es absolutamente necesario, pues el profesional de medicina es el único que puede determinar el grado de exposición y dar el manejo correspondiente, teniendo en cuenta lo siguiente:
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Grado de exposición |
Escenario |
Conducta
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| NO hay exposición |
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Lavado exhaustivo con agua y jabón. Manejo de la herida. Antibiótico y/o vacuna antitetánica en caso necesario |
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Exposición leve |
Mordedura superficial, es decir solo atraviesa la piel, única en la región del tronco (tórax o abdomen), en miembros inferiores (muslo o pierna) o miembros superiores (hombro, brazo o antebrazo), lamedura de piel lesionada, arañazo o abrasión en piel expuesta sin sangrado, ocasionada por un perro o gato NO OBSERVABLE (perdido, desconocido, callejero). |
Igual que el anterior, más aplicación de vacuna antirrábica |
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Exposición grave |
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Lavado exhaustivo con agua y jabón. Manejo de la herida. Antibiótico y/o vacuna antitetánica en caso necesario Vacuna antirrábica Suero antirrábico |
Fuente: Ministerio de Salud y Protección Social, Lineamiento de atención clínica integral para exposición rábica y rabia, 2022
Prevención de la rabia:
La mejor manera de prevenir la rabia en los humanos es la vacunación de los principales transmisores para el hombre (perros y gatos). Esta medida debe ser complementada con:
- La tenencia responsable de mascotas (vacunas al día, uso del collar y bozal, esterilización, mantenerlas dentro de casa, no permitir que paseen solas, etc.).
- Control y vacunación de animales callejeros.
- Evitar contacto con animales silvestres o callejeros. Un animal con rabia puede aparentar ser cariñoso y amistoso.
- Evitar contacto con murciélagos. En zonas donde es frecuente su presencia tomar medidas para que no entren en casa. Los indicios para saber si un murciélago presenta rabia son: cuando vuelan suelen chocar unos con otros, salen de día y/o se caen al suelo.
- Participar de jornadas de vacunación de mascotas.
- Mantenerse bien informado y de una fuente confiable.
- Fomentar y fortalecer redes de apoyo en la comunidad para la consulta oportuna.
- Educar y enseñar a niños pequeños a comportarse con animales domésticos y salvajes y a informar si han tenido alguna situación de riesgo.
- Reportar a la Secretaría de Salud del municipio todo animal de sangre caliente con cuadro compatible con rabia.
- Las personas que por su oficio están en riesgo, deben vacunarse.
Para evitar la rabia Actuar rápido es fundamental, si se presentan síntomas es siempre mortal.


