Día Internacional Del Cáncer Infantil No se puede evitar, pero detectado a tiempo, si se puede curar.
El 15 de febrero se conmemora el Día Mundial de lucha contra el Cáncer infantil, por ello Asmet Salud EPS, te ofrece este boletín, para informarte sobre esta enfermedad, destacando la importancia del reconocimiento de señales de alerta que conduzcan a una rápida consulta médica y con ella a la detección temprana, y tratamiento oportuno, que permitan mayores probabilidades de curación.
¿Qué es el cáncer infantil?
Es un grupo de enfermedades en las que células se transforman anormalmente, crecen y se multiplican de manera descontrolada. El cáncer infantil se desarrolla en personas menores de 18 años, y a diferencia del cáncer en adultos:
- No está relacionado con hábitos de vida.
- No se puede prevenir, pero sí se puede detectar tempranamente.
- Responde mejor a los tratamientos si se identifica a tiempo.
Al igual que en los adultos el cáncer infantil puede afectar cualquier órgano, pero los tipos más frecuentes son:
- Leucemias
- Tumores cerebrales
- Linfomas
- Tumores en huesos y de tejidos blandos
- Retinoblastoma (cáncer de ojo)
- Tumores en riñones
Importancia de la detección temprana
Detectar el cáncer infantil de forma temprana, es muy importante, pues permite que las probabilidades de curación sean muy altas, que los tratamientos sean efectivos evitando muchas complicaciones. Por eso, reconocer las señales de alerta y consultar a tiempo es fundamental.
Señales de alarma:
Consulta de inmediato al servicio de salud si tu niño, niña, o adolescente, presenta uno o varios de estos signos persistentes:
- Fiebre prolongada sin causa aparente.
- Palidez, cansancio extremo o debilidad.
- Moretones o sangrados frecuentes.
- Dolor en los huesos o articulaciones de forma persistente.
- Bultos o masas en cuello, axilas, abdomen o región inguinal.
- Pérdida de peso inexplicada.
- Dolor de cabeza frecuente, vómito persistente o cambios en la visión.
- Sudoración nocturna excesiva.
- Infecciones frecuentes o que no mejoran.
- Mancha blanca en la pupila, desviación del ojo de inicio reciente, o visión borrosa.
Cabe mencionar que estos y otros signos y síntomas no necesariamente indican cáncer, pero sí una alta sospecha, por lo tanto, no se deben ignorar, y requieren una evaluación minuciosa por parte del equipo médico para confirmar o descartar la enfermedad.
En caso de confirmarse el diagnóstico, es muy importante destacar que no significa automáticamente una sentencia de muerte, pues gracias a los avances médicos, el cáncer infantil tiene altas tasas de curación, en especial cuando se detecta a tiempo, y cuando se accede a un tratamiento completo, continuo e integral.
Tratamiento:
El tratamiento puede incluir quimioterapia, cirugía, radioterapia, trasplante de médula ósea, inmunoterapia u otras alternativas terapéuticas, siempre enfocados a cada caso en particular. Y es fundamental que el manejo que se brinde siempre sea de forma humanizada, centrada en el niño, niña o adolescente, en sus necesidades de salud, considerando también sus expectativas, resolviendo sus dudas, sin ocultar la verdad de su diagnóstico y dando la información pertinente a su edad, siempre bajo la supervisión de padres o tutores legales.
El apoyo también cura
Un diagnóstico de cáncer puede llegar a ser devastador y más si es en una edad temprana, por ello, la familia y la comunidad tienen un rol fundamental para elevar las probabilidades de curación de esta enfermedad y esto se logra:
- Examinando minuciosamente cambios en la salud del menor, detectando señales de alerta tempranamente.
- Consultando oportunamente a consulta médica ante la presencia de cualquier signo o síntoma sospechoso, de igual manera, llevando al menor puntualmente a controles médicos rutinarios.
- Cumpliendo el tratamiento de forma estricta, por todo el tiempo que sea necesario.
- Acompañando al menor y apoyándolo emocionalmente, ayudándole a afrontar de mejor manera la ansiedad, el dolor, el miedo, y otras emociones; resolviendo sus inquietudes, no ocultando la verdad sobre su diagnóstico sino dando la información adecuada según su edad y entendimiento.
En conclusión:
El cáncer infantil, aunque es una dura realidad, detectado a tiempo, y con el tratamiento oportuno y completo, tiene muchas posibilidades de cura, por eso juntos debemos estar pendientes y marcar la diferencia entre la vida y la muerte.


